viernes, 10 de diciembre de 2010

Soufflé de queso


En caliente
Me va a costar escribir la receta después de lo que voy a contar.
Y voy a escribir esto en caliente.
Ayer fui testigo, escuché, una discusión en casa de mis vecinos.
Os pongo en antecedentes: es una pareja de hombres, uno de los cuales tiene una hija adolescente y algo problemática, de su matrimonio (farsa) anterior.
Era la 1 de la madrugada. Fue rápido pero intenso. La chica gritaba algo como déjame en paz, no me pegues, en la cara no me pegues.
Un hombre contestaba, con ironía "O sea, que ahora te maltrato".
La chica volvía a decir: "Déjame en paz". Lloraba.
En este punto pensé: "Voy a llamar al 112"
El hombre respondió en voz lo suficientemente baja para que no se pudiera entender:
Y la chica dijo "Es que quería estar con mamá"
Duró tres minutos toda la discusión.
Acabó con "Fuera de mi casa, estoy harto"
Ruido de llave al abrir la puerta. La chica llorando salió y se fue bajando las escaleras.
Volvió con su madre, supongo.
No se oyó nada más.

A raíz de esta escena tuvimos una conversación en casa esta mañana. Una conversación muchas veces repetida y en la que nunca nos ponemos de acuerdo.
Hay en casa partidarios de "un bofetón a tiempo es saludable y muy eficaz en la educación" y partidarios de "lo único que consigues con un bofetón es generar temor y resentimiento. Nada educativo"
Quien sostiene lo primero piensa en casos de niños que no razonan o adolescentes que se niegan a razonar (que los hay y te sacan de quicio).
Y quien dice lo segundo piensa en niños o adolescentes que se llevan un cachete injustificado sólo porque su padre/madre cree que por ser el adulto tiene la razón (que también los hay).
Es una conversación que por desacuerdos puede acabar en discusión.
Y sobre esto se pueden decir muchas cosas, todas ellas con ejemplos que las ilustren. Hay tantos casos posibles como personas distintas.
A mí me sorprende que cuando se plantea este tema mucha gente está a favor del azote o cachete. Sobre todo si se trata de niños pequeños. "No pasa nada" dicen.
Parece que el límite está en la edad. 
Entonces:
¿Cuándo hay que parar? ¿Cuando el niño cumple 9, 10, 11 años?.
¿O también sirve con los díscolos de 14?
¿Por qué no pegar a los de 16 que no hacen lo que tú, adulto sabelotodo, consideras necesario?
¿Por qué no pegar a la mujer que te saca de tus casillas con sus manías e ineptitudes?
No, eso ya no.
Entonces ¿dónde está el límite?

Tenía que contarlo.

Ingredientes
  • 40 gr de mantequilla.
  • 25 gr de harina
  • 175 ml de leche
  • 100 gr de queso rallado (emmental, gouda, parmesano...)
  • 2 huevos
  • Sal, pimienta, nuez moscada. Una pizca de cada.
Pan rallado y mantequilla para el molde.

¿Cómo se hace?
  1. Hacemos una bechamel con la mantequilla, la harina, la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada.
  2. Añadimos el queso y removemos
  3. Añadimos las yemas una a una y removemos con varillas manuales.
  4. Montamos las claras y las añadimos, removiendo suave para que no se baje.
  5. Enmantequillamos un molde de soufflé (de paredes gordas y alto) y espolvoreamos con pan rallado, eliminando lo sobrante. Sólo que quede impregnada la pared del molde. Esto es necesario porque es lo que permitirá que el soufflé suba por la pared.
  6. Ponemos en el horno que estará caliente a 200º, hasta cuajar. Unos 25 mn. Hay que vigilar y que no se queme. Tiene que verse la superficie tostadita.
  7. No se debe abrir el horno o se bajará (antes de tiempo, porque siempre se baja. A mí por lo menos.)
  8. Una vez cuajado se saca y se consume inmediatamente. En caliente.
Antes de que se chafe.


 Mad world


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Migas


Batiburrillo

No conduzco, aunque tengo carnet. Tengo que aclararlo porque todo el mundo que ve que no conduzco me lo pregunta.
Tengo carnet pero es como si no lo tuviera. Porque hace 11 años que no cojo el coche. Esto me produce diferentes sensaciones. 
A saber:
  1. Soy rara. Toooodo el mundo sabe conducir.
  2. Soy una cómoda. Es cuestión de práctica, me dicen.
  3. Soy una caradura. No podemos turnarnos en viajes largos, voy siempre de pasajera.
  4. Soy una inconsciente. ¿Y si un día necesitas coger el coche por necesidad perentoria y no puedes porque te has negado a conducir?
  5. Soy una cobardica. Cualquiera puede conducir. Fíjate en fulano o mengana. Si ellos pueden tú también.
Tengo argumentos para rebatir todo esto, he intentado durante mucho tiempo explicar cómo me siento al volante de un coche. La inseguridad y la torpeza que no soy capaz de superar. Y me niego en redondo a hacer experimentos con pasajeros (ya no digamos nada de meter a mis niñas en el coche).
Se me olvidaba un sentimiento: 
    6.- Soy una exagerada. En fin.
Como no conduzco y ahora mismo me veo obligada a viajar 1 hora en tren o autobús para llegar al trabajo (y otra para volver), pues tengo tiempo para darle vueltas a la cabeza.

Hace ya unos meses (cómo pasa el tiempo), que me siento diferente (doctor, doctor, ¿qué me pasa?).
Fue una experiencia pueril o estúpida que no viene al caso, la que desencadenó esto.
De pronto empecé a sentir una urgencia por encontrarme a mí misma (ni siquiera sabía que estaba perdida). Necesitaba hacer cosas. Qué cosas no lo sé. Cosas. 
Para alguien que me vea desde fuera no he cambiado en absoluto (excepto si te fijas en lo que leo o la música que escucho y algún que otro complemento anecdótico).
He recuperado actitudes que tenía hace muchos años. 
Y ahora viene la pregunta: ¿por qué?
No lo sé. 
Puede ser que la rutina me haya estado matando.
Puede que, como me veo obligada a hacer cosas que no quiero, mi mente se haya buscado una escapatoria.
Puede que sea una burguesa aburrida buscando excusas para hacer idioteces.
Ooo... puede que me esté haciendo vieja. 
¿No dicen que la vejez es la segunda infancia?
Pues yo creo que estoy pasando por la segunda adolescencia.

Ingredientes
  • Medio pan candeal o alguno que se desmenuce un poco cuando lo pasemos por la sartén.
  • Sal.
  • Pimentón dulce.
  • Un chorrito de agua.
  • 1 diente de ajo.
  • Aceite.
  • Unas lonchas de jamón.
  • Un chorizo de freír.
  • Frutas (uvas, naranja...)

¿Cómo se hace?
  1. Ponemos el pan cortado en cubitos pequeños (tamaño garbanzo) en un cuenco. Salamos, añadimos una cucharadita de pimentón y un chorrito de agua (sólo humedecer, no empapar).
  2. Cubrimos con un film transparente y dejamos toda la noche.
  3. Al día siguiente, desmenuzamos el chorizo y cortamos el jamón en trocitos. 
  4. Sofreímos el ajo en un chorrito de aceite. Lo retiramos. Añadimos el chorizo y el jamón a este mismo aceite. Refreímos un poco.
  5. Añadimos el pan y empezamos a remover y a remover. Hasta que vemos las migas un poco desmenuzadas y con el colorcito del chorizo empapándolas. No dejéis que se quemen. Ligeramente tostaditas y crujientes estarán listas para comer.
  6. Si las acompañamos con trocitos de fruta, para meter en la boca en el mismo bocado, están deliciosas.

Esta receta tan rica se la copié a Miriam. No os perdáis su maravilloso blog.


Estoy procesando las fotos que voy haciendo en el tren, porque hay paisajes fantásticos. 
Pondré algunas en la próxima entrada. 
También quería dar las gracias a todos/as los/as que me leéis. Me encantó ver tres cifras en el número de seguidores. Y pensé en hacer algo especial.
No sé. El caso es que hay cosas que te hacen sentir muy bien.
A mí me pasa con esta canción.

Ya os advertí que esto era hoy un batiburrillo.