sábado 21 de noviembre de 2009

Magdalenas de melaza

Es difícil encontrar...
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... un trébol de cuatro hojas
... algo bueno, bonito y barato
... un día de verano sin viento al lado del mar
... una comunidad de vecinos que se ponga de acuerdo
... un buen programa de televisión
... un profesor que ame su trabajo y con dedicación a sus alumnos
... un aula llena de alumnos que escuchen y valoren lo que les cuenta su profesor
... un político sincero (o que al menos lo parezca)
... respeto y tolerancia
... paciencia, cuando estás cansado
... fuerza para superar una enfermedad
... un buen amigo
... una pareja que te comprenda
... una vocación
... un buen trabajo, que te llene y te permita ganarte la vida
... a alguien que me ayude a ver si hay algo bueno en mi interior
... personas generosas que se dedican por entero a los demás
... valor para ser uno mismo
... el sentido de la vida...
Si has conseguido encontrar una o más de estas cosas eres una persona afortunada.
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Lo que parece y lo que es.
Esta fotografía pertenece a una casa rural (Casa Los quiñones) en la que estuvimos hace cuatro años ya. Está en un pequeño pueblo de León, que se llama Quintanilla de Somoza.

Es una casa de fachada austera, que protege en su interior una galería y dos patios de los que disfrutar en verano y en el frío invierno maragato.
Lo que parece más soso o más sencillo, nos puede sorprender con un tesoro interior.
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Ingredientes (inspiradas en esta receta de Pepinho)

  • 115 gr de harina
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • 45 gr de mantequilla derretida
  • 1 huevo grande
  • 30 gr de azúcar blanco
  • 15 gr de azúcar moreno
  • 1 cucharada de melaza (miel de caña). Yo la compro en Mercadona.

¿Cómo se hace?

Batimos el huevo con los azúcares y la melaza hasta espumar.

Añadimos la harina y la levadura tamizada. Mezclamos manualmente, con una paleta o con una cuchara.

Añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos manualmente.

Rellenamos las 2/3 partes de cada molde.



Metemos al horno a 200º durante 10 mn.

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Espolvoreamos con azúcar glass cuando están frías.

Parece un humilde bocadito.

lunes 9 de noviembre de 2009

Mermelada de melocotón de Calanda y pan de pasas



Las cosas más importantes
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Desde que era pequeña me ha resultado muy difícil escoger.
Recuerdo aún con cierto desasosiego, que yo siempre quería la muñeca que tenía mi amiga. Y si nos la cambiábamos, seguía queriendo la suya. Y yo no entendía porqué.
Este sentimiento incomprensible recibió en mi cabeza al pasar el tiempo, un nombre: envidia. Llegué a la conclusión de que eso que yo sentía no era más que el deseo de poseer lo que el otro tenía, fuera lo que fuera.
Es un sentimiento desastroso. Te impide ver lo bueno de tus cosas y lo oculta bajo el deseo de poseer lo que tiene el otro, creyendo que lo suyo siempre es mejor.
No sé si esto es inherente a la naturaleza humana.
Los niños manifiestan muchas veces ese deseo de querer lo del otro. Por muchos juguetes que tengan, si aparece un niño con uno sólo, algo distinto, lo piden. Lo quieren, olvidando todo lo suyo.
Al pasar los años, las experiencias me han hecho ver que lo mío no es lo peor, sino al contrario.
He ido adquiriendo la capacidad de ver el valor de mis cosas, y con ello, la capacidad de disfrutarlas.
Creo que en eso consiste, en cierto modo, la capacidad de vivir.
El ansia constante por conseguir cosas que no tenemos, nos pone una venda en los ojos y nos impide ver lo importante.
Las cosas.
¡Qué poco importantes son las cosas!
Un coche nuevo,
la ropa a la última, de marca por supuesto,
esas deportivas con cámara de aire,
el abrigo que es impermeable y además transpira y además corta el viento,
ni una mota de polvo en casa,
ni un pelo fuera de su sitio,
ni un papel fuera de su archivador,
ni un juguete por el suelo,
ni una huella en la ventana...
¿Por qué no nos damos cuenta de que la ventana no vale nada si no tiene la huella de esa pequeña manita sobre ella?
¿Por que resulta tan difícil levantar los pies del suelo y mirarnos desde arriba, para ver que la mayoría de las cosas que nos ocupan el día son insignificantes?
Descubrir la esencia de la vida es muy difícil, y muy sencillo al mismo tiempo.
Voy a dejar lo que estoy haciendo ahora e iré a darle un abrazo a mis hijas, o dejaré que el sol caliente mi cara un momento.
Saldré a la calle y sentiré esas gotas de lluvia que anuncian el invierno. Dormiré con una mano en la mía, sintiendo su calor.
Escucharé el silencio que trae la noche, tranquila, mientras todos duermen.

Amanita muscaria

Río Muniellos

Atardecer en el bosque

Vista desde los apartamentos La Fonte

Hoy traigo una receta que intenta atrapar los últimos coletazos de las frutas veraniegas. Mermelada de melocotón de Calanda. Una delicia de fruta que sólo podemos consumir fresca en septiembre y octubre.
Para no echarla mucho de menos hasta el año que viene, podemos conservarla en almíbar o en mermelada.

Ingredientes
  • 800 gr de melocotón pelado y sin hueso
  • 500 gr de azúcar
  • zumo de 1 limón
¿Cómo se hace?
Los melocotones troceados se dejan reposar unas horas (6 horas más o menos) con el azúcar.
Soltarán su jugo.
Los melocotones, el azúcar y su jugo se cuecen unos 15 mn.
Se trituran con batidora y se vuelven al fuego hasta que espesen. Se añade el zumo de limón unos minutos antes de retirarlo del fuego.
A la hora de envasar es muy importante la esterilización.
Botes, tapas y utensilios que se usen (cucharón y pinzas para agarrar los botes y tapas) deben hervirse una media hora.
Cuando la mermelada ya esté, se sacará un bote de la olla de esterilización, se coloca sobre un paño limpio y se rellena inmediatamente con la mermelada. Se tapa enseguida y se aparta. Se rellenan así todos los botes.
Ahora deben introducirse de nuevo en la olla con agua hirviendo, teniendo cuidado de que el agua quede por debajo de las tapas. Cocer así al menos 15 mn más. Sacar y dejar enfriar.

Podemos tomarla como es habitual. Yo tenía un pan de pasas que le sentaba de maravilla.
Es una receta de Gastronomía & Cía

Se elabora en forma de Roscón.
Podéis ver la receta
aquí.

Cambié alguna cosa.
No tenía avellanas, así que puse nueces.
Utilicé la mitad de todos los ingredientes. Aún así sale un roscón bastante grande.
La masa fue hecha a mano. No tengo Thermomix.
Y sólo hice un levado. Amasé y coloqué directamente en el molde de roscón. Lo dejé doblar su tamaño y lo horneé.

Corté en rebanadas todo el roscón y congelé las que no iba a consumir.


Este pan está bueno solo, pero con la mermelada, más aún.

domingo 1 de noviembre de 2009

Menestra multiverduras (o Potaje MªJe)

Los frutos del otoño
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Esta entrada de hoy está hecha pensando en MªJe.
Desde que la conozco no ha hecho más que trabajar y pelear por lo que quiere.
Esta era su jornada: trabajo de 9 a 6 (o más) y después estudiar. Algunos días incluso hasta las 10 . Llegar a casa y encargarse de las tareas.
Y al día siguiente igual.
¿Durante cuánto tiempo? ¿Unos meses? No. Muchos años, más de 10, muchos más.
Es la persona más constante que conozco. Con una fuerza de voluntad y una determinación envidiables. Muy valiosa, con empuje, con valor. Con un buen sentido del humor, con paciencia, con iniciativa.
Los niños la adoran. A mis hijas les encanta que esté. Juega con ellas como si fuera otra niña más, y se le ocurren siempre ideas fantásticas y juegos divertidos.
Y por fin, esta semana ha conseguido algo que ella quería. Un nuevo trabajo, lejos de los jefes que nada agradecían el esfuerzo y la valía. Un trabajo que ya nadie le va a quitar y que le abre nuevas posibilidades y nuevas experiencias.
Desde este rincón mío te deseo toda la suerte del mundo, porque te la mereces. Puede que nos veamos poco, menos de lo que nos gustaría, pero nos acordamos de ti muy a menudo. Y esta semana nos acordaremos aún más. Esperamos que nos cuentes cómo te va.
Además de todo lo que he dicho antes, Mª Je es también una muy buena cocinera.
Este plato de verduras es sorprendente por lo sencillo y por el sabor. Lo probamos un día en su casa. Y nos gustó a todos. Es ya uno de los habituales en nuestra mesa.
Ya no sé si lo hago igual que ella, pero es que admite tantas variaciones como verduras hay.
Corrígeme MªJe si me falta algo.
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Ingredientes (Si es posible todo fresco. De ahí viene el éxito del plato)
  • 2 Zanahorias
  • 1 Puerro
  • 2 Patatas pequeñas
  • 1/2 Pimiento rojo
  • 1 Brócoli pequeño
  • 4 ó 5 Coles de bruselas
  • 4 ó 5 Alcachofas
  • 1 Puñado de judías verdes
  • 1 Rodaja de calabaza
  • 1 Batata pequeña
  • 4 ó 5 Hojas de acelga
  • 1/2 Calabacín
  • 1 Puñado de guisantes (esta vez no le he puesto)
  • Aceite de oliva vírgen extra
  • Sal
  • Agua
¿Cómo se hace?
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Limpiar bien todas las verduras. Pelar las que sean necesarias (patata, calabacín, zanahoria...)

Poner un chorro de aceite en una olla rápida. Picar todas las verduras en trozos de mediano tamaño. Las alcachofas (una vez quitadas las hojas exteriores) y las coles de bruselas se dejan enteras.
Rehogar un poco en el aceite caliente.
Añadir sal al gusto.
Cubrir, o casi, con agua fría.
Tapar y dejar unos 10 mn a fuego bajo una vez que la olla ha alcanzado el máximo de vapor.
Cualquiera pensaría que esto no va a saber a nada.
Sólo verduras, aceite, sal y agua. Pero qué sorpresa cuando se prueba.
Está delicioso.
El Otoño comienza a dejarnos sus frutos. Las castañas ya están aquí. Los acebos enrojecen.
Todas nuestras verduras nos transmiten el sabor de la naturaleza que empieza a adormecerse y prepararse para el invierno.

El bosque de Peloño
MªJe por fin ha obtenido también el fruto de su trabajo.
Mucha suerte y un beso gordísimo de todos.

lunes 19 de octubre de 2009

Profiteroles con nata


Algo sencillo

Aquí por el norte ha llegado el Otoño. El sol ha caído, nuestras sombras crecen al atardecer.

Damos un simple paseo por la playa, y pisamos la arena húmeda que hace poco más de un mes nos servía para construir castillos.

El viento sopla fuerte y fresco. Se puede navegar y volar al mismo tiempo.

Las sirenas nunca tienen frío,pero a los que caminamos sobre dos piernas, después de un paseo otoñal como el de hoy, no sé porqué, nos apetece chocolate.

Hoy vamos a hacer unos profiteroles, facilitos, que podamos rellenar con nata simplemente y regar con un chorrito de chocolate negro caliente.

Ingredientes
  • 125 ml de leche
  • 125 ml de agua
  • 100 gr de mantequilla
  • 1 cucharadita de café de sal
  • 5 gr de azúcar
  • 150 gr de harina de repostería
  • 4 huevos medianos
¿Cómo se hace?
Colocamos en un cazo la leche, el agua, la mantequilla, la sal y el azúcar.
Llevamos a ebullición.
Sacamos del fuego y añadimos de golpe la harina previamente tamizada. Removemos hasta obtener una masa homogénea. Ponemos a fuego suave 1 minuto, para que cueza un poco. La masa ha de separarse de las paredes del cazo.

Retiramos del fuego y añadimos el primer huevo. Lo removemos bien con cuchara de madera hasta que el huevo esté perfectamente integrado. Procedemos igual con los demás huevos, siempre de uno en uno.
Cuando ya tengamos esta masa la introducimos en una manga pastelera que tenga una boquilla ancha (1 cm más o menos).
En la bandeja del horno cubierta con papel vegetal vamos haciendo montoncitos separados entre sí unos centímetros.

Así.
Hay que colocar la boquilla cerca del papel y no levantarla cuando se está depositando la masa.

Si no se quiere que queden estos piquitos levantados sólo hay que mojarse los dedos en agua y aplastarlos con cuidado. Yo esta vez no lo hice.

Hay quien pinta los profiteroles con huevo antes de meterlos al horno. Les aporta brillo. Yo no se lo puse, y aún así quedaron con un bonito color.
Se meten en el horno que estará a 200º. Tardan unos 20 mn. Deben quedar dorados y un poco crujientes. Hay que vigilar. Cada horno es diferente.
Los sacamos del horno y cuando podamos cogerlos los abrimos haciéndoles un pequeño corte.
Veremos que la pasta se ha inflado y estarán huecos por dentro, listos para rellenar.
Si no los vais a comer todos, se pueden congelar así vacíos.
Yo los he rellenado de nata montada, y los he cubierto de chocolate negro caliente. Sin más.

Un bocado fácil y delicioso. Sencillo, como un paseo.

martes 6 de octubre de 2009

Panecillos de hamburguesa

Comida rápida

Tengo esta entrada pensada desde hace días, y a medio editar. El tiempo me persigue.
Madrugar.........desayuno............cole...........comida............actividad estraescolar......merienda........piscina...........ducha.........cena...........dormir........
Entre tanto punto suspensivo no me queda ni un hueco para publicarla.

Es una comida rápida. Un término asociado a comida basura, pero nada más lejos.

Se trata de un panecillo de hamburguesa, casero y sano que sale tierno y delicioso.

Pero si es un panecillo, debe de haber un levado ¿no?. Y eso no es rápido ¿a que no?.
De acuerdo, los panecillos no son rápidos, lo bueno se hace esperar (aunque no siempre).

El truco está en tenerlos ya congelados. Entonces sí que es rápido. En apenas 10 sg por cada cara en el microondas, tenéis un panecillo de hamburguesa "recién" hecho.

Esta receta la encontré en algún blog que no recuerdo. He buscado y no he dado con ella. He hecho algún pequeño cambio, pero si alguien la reconoce como suya, ruego me lo diga para incluir el enlace.

Ingredientes

  • 250 gr de harina de fuerza
  • 7 gr de levadura fresca
  • 150 ml de agua
  • 1 cucharadas de leche en polvo
  • 20 gr de aceite
  • 35 gr de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal

¿Cómo se hace?

Calentamos el horno durante 5 mn, para que no esté frío. Ligerísimamente templado.

Mezclamos en un cuenco la harina con la leche en polvo. Aparte mezclamos el agua, la sal y el azúcar.

Esto lo templamos ligeramente. Añadimos la levadura y el aceite y removemos.

(Yo utilizo aceite de oliva vírgen extra, suave. La receta original llevaba mantequilla. Intento prescindir de grasas animales siempre que puedo. En este caso el sabor del panecillo con el aceite es muy, muy suave y va fenomenal para las hamburguesas).

Añadimos estos líquidos sobre la harina y mezclamos con cuchara de madera. Si se necesita se puede espolvorear algo más de harina.

Amasamos durante unos 5 mn.

Se corta la masa en trozos y se les da forma de bollitos. Si quieres una hamburguesa grande (como la de papá oso) el trozo debe pesar unos 90 gr. Para mis niñas (bebé osito) hago bollitos de 60 gr. Y la de mamá osa pesará unos 75 gr.

Los colocamos en la bandeja del horno sobre un papel vegetal y cubiertos por un paño limpio. Dejamos que aumenten su tamaño durante una hora o una hora y media en el horno apagado y cerrado.

A continuación, cuando ya han doblado su volumen, los sacamos del horno y precalentamos éste a 200º, fuego arriba y abajo.


Quitamos el paño y los metemos. En 5 ó 7 mn están hechos.


Con las cantidades que yo he dado salen unas 6 hamburguesas pequeñas (de las de 60 gr). Si queréis podéis doblar la cantidad de todos los ingredientes y congelar unos cuantos, que es lo que yo hago.


Así siempre están listos para rellenar. El panecillo de la primera foto contiene jamón, queso, una rodaja de tomate, salsa de mango y un poquito de hierbabuena seca.
La verdad es que admiten casi cualquier cosa.
Feliz comida rápida.