miércoles, 1 de diciembre de 2010

Migas


Batiburrillo

No conduzco, aunque tengo carnet. Tengo que aclararlo porque todo el mundo que ve que no conduzco me lo pregunta.
Tengo carnet pero es como si no lo tuviera. Porque hace 11 años que no cojo el coche. Esto me produce diferentes sensaciones. 
A saber:
  1. Soy rara. Toooodo el mundo sabe conducir.
  2. Soy una cómoda. Es cuestión de práctica, me dicen.
  3. Soy una caradura. No podemos turnarnos en viajes largos, voy siempre de pasajera.
  4. Soy una inconsciente. ¿Y si un día necesitas coger el coche por necesidad perentoria y no puedes porque te has negado a conducir?
  5. Soy una cobardica. Cualquiera puede conducir. Fíjate en fulano o mengana. Si ellos pueden tú también.
Tengo argumentos para rebatir todo esto, he intentado durante mucho tiempo explicar cómo me siento al volante de un coche. La inseguridad y la torpeza que no soy capaz de superar. Y me niego en redondo a hacer experimentos con pasajeros (ya no digamos nada de meter a mis niñas en el coche).
Se me olvidaba un sentimiento: 
    6.- Soy una exagerada. En fin.
Como no conduzco y ahora mismo me veo obligada a viajar 1 hora en tren o autobús para llegar al trabajo (y otra para volver), pues tengo tiempo para darle vueltas a la cabeza.

Hace ya unos meses (cómo pasa el tiempo), que me siento diferente (doctor, doctor, ¿qué me pasa?).
Fue una experiencia pueril o estúpida que no viene al caso, la que desencadenó esto.
De pronto empecé a sentir una urgencia por encontrarme a mí misma (ni siquiera sabía que estaba perdida). Necesitaba hacer cosas. Qué cosas no lo sé. Cosas. 
Para alguien que me vea desde fuera no he cambiado en absoluto (excepto si te fijas en lo que leo o la música que escucho y algún que otro complemento anecdótico).
He recuperado actitudes que tenía hace muchos años. 
Y ahora viene la pregunta: ¿por qué?
No lo sé. 
Puede ser que la rutina me haya estado matando.
Puede que, como me veo obligada a hacer cosas que no quiero, mi mente se haya buscado una escapatoria.
Puede que sea una burguesa aburrida buscando excusas para hacer idioteces.
Ooo... puede que me esté haciendo vieja. 
¿No dicen que la vejez es la segunda infancia?
Pues yo creo que estoy pasando por la segunda adolescencia.

Ingredientes
  • Medio pan candeal o alguno que se desmenuce un poco cuando lo pasemos por la sartén.
  • Sal.
  • Pimentón dulce.
  • Un chorrito de agua.
  • 1 diente de ajo.
  • Aceite.
  • Unas lonchas de jamón.
  • Un chorizo de freír.
  • Frutas (uvas, naranja...)

¿Cómo se hace?
  1. Ponemos el pan cortado en cubitos pequeños (tamaño garbanzo) en un cuenco. Salamos, añadimos una cucharadita de pimentón y un chorrito de agua (sólo humedecer, no empapar).
  2. Cubrimos con un film transparente y dejamos toda la noche.
  3. Al día siguiente, desmenuzamos el chorizo y cortamos el jamón en trocitos. 
  4. Sofreímos el ajo en un chorrito de aceite. Lo retiramos. Añadimos el chorizo y el jamón a este mismo aceite. Refreímos un poco.
  5. Añadimos el pan y empezamos a remover y a remover. Hasta que vemos las migas un poco desmenuzadas y con el colorcito del chorizo empapándolas. No dejéis que se quemen. Ligeramente tostaditas y crujientes estarán listas para comer.
  6. Si las acompañamos con trocitos de fruta, para meter en la boca en el mismo bocado, están deliciosas.

Esta receta tan rica se la copié a Miriam. No os perdáis su maravilloso blog.


Estoy procesando las fotos que voy haciendo en el tren, porque hay paisajes fantásticos. 
Pondré algunas en la próxima entrada. 
También quería dar las gracias a todos/as los/as que me leéis. Me encantó ver tres cifras en el número de seguidores. Y pensé en hacer algo especial.
No sé. El caso es que hay cosas que te hacen sentir muy bien.
A mí me pasa con esta canción.

Ya os advertí que esto era hoy un batiburrillo.

19 comentarios:

NORMA RUIZ dijo...

Creo que en estos momentos me siento igual que tú también me estaré haciendo viejita, no nooooo viejos los cerros y todavia reverdecen, como decia mí padre, saludos me encanta leerte.

esperanza dijo...

Norma: qué frase más agradable de leer. Me alivia eso de los cerros reverdeciendo.
Dicen que nuestro cerebro se queda anclado en una imagen de nuestra cara, con una determinada edad y por eso cuando envejecemos y nos miramos al espejo no nos reconocemos. Creo que algo de eso nos pasa a todos.
Besos y mil gracias por visitarme.

Miriam dijo...

Bueno, a mí lo de tus batiburrillos no me asusta, porque mi cabeza es un batiburrillo permanente. Me alegro de que os gusten las migas y gracias por "acreditarme". Y... ánimo.

esperanza dijo...

Miriam: están muy ricas tus migas. Nosotros las tomamos con fruta porque nos lo enseñó un amigo de Jaen.
Y animada estoy (a veces demasiado ;-))
Besos.

Sofritos y Refritos dijo...

Curiosamente, tengo que decir que yo debo ser tan rara como tu: tengo el carnet desde los 18 (tengo 42), he conducido toda mi vida y ahora llevo 5 años con el carnet caducado y no tengo ningunas ganas de coger un coche...yo también soy rara....
Por cierto, como buena manchega, las migas me encantan!. Un beso.

esperanza dijo...

Para sofritos y refritos: ¿por qué se siente uno tan bien cuando le comprenden? Ser raro puede ser interesante, pero también algo solitario.
No cojas el coche si no quieres ¿no? Es lo que hago yo.
Y a mí también me gustan las migas, aunque no soy manchega.
Besos.

Pilar dijo...

Pues aquí otra rara que le encantan las migas, pero NO CONDUCE.
Besos

esperanza dijo...

Pilar: no pensé yo que me fuera a encontrar con tantos afines.
Oye: qué cosas más ricas tienes en tu blog.
Besos.

Aintza - Javi dijo...

Hola Esperanza, acabo de hacerme seguidora de tus delicias por casualidad, pues andaba yo buscando
una receta de verdinas con almejas
por internet y me he encontrado con tu Blog y en él con la receta que necesitaba.
Te invito a que visites mi blog y me hagas algun comentario de lo que te parece "La cocina y los viajes de Aintzane" Gracias
y un abrazo
Aintzane

esperanza dijo...

Aintza-Javi: Gracias por la visita a mi blog... y por darme la oportunidad de conocer el tuyo.
Aunque tengo poco tiempo, trataré de visitarte siempre que pueda.
Besos

mese dijo...

Estoy en tu misma situación, tengo el carnet y no conduzco. Si tengo alguna pesadilla siempre es conduciendo. Pero lo peor es soportar la incomprensión y los interrogatorios de los demás. Muy ricas las migas. Por cierto, hice tu pan de molde y nos encantó. He publicado hoy la receta.
Besos

esperanza dijo...

mese: no sé qué me gusta más, que comprendas el problema de conductora que no conduce o que te guste una de mis recetas.
Por cierto, he visitado tu otro blog y vaya cosas chulas que haces. ¿De dónde sacas tiempo?.
Besos.

Mezquita dijo...

Pues yo soy rara pero de otro tipo de rareza... porque yo tengo carné y conduzco todos los días.... pero vamos, que rara soy un rato largo.

Y por si eso fuera poco, las migas no las he probado nunca... supongo que no tengo perdón....

Como me gusta leerte.
Un biquiño enorme.
Lauri.

esperanza dijo...

Laura: pues ya puestos, a ver quién no es raro. Todos tenemos nuestro punto. Algunos más friki que otros.
Pero, vaya, que no vamos a discutir por ver quién es más estravagante.
Lo de las migas tiene fácil solución. Pan, chorizo y jamón, hay en cualquier época del año, y las uvas están ahora en todas las tiendas, por lo que se avecina.
Así que anímate que te van a gustar.
Muchos besos.

k dijo...

Tengo una teoría para eso de conducir. La mayoría de la gente después de sacarse el carné pasa una época, más larga o más corta, en la que se muere de miedo cada vez que coge el coche. La mía duró, si no recuerdo mal, como 2 años. Si la pasas, un día descubres que ya no te dan retortijones. Si no la pasas, nunca llegas a conducir, a no ser que se trate de una cuestión de vida o muerte. De todas formas, ni tan mal. La "necesidad" del coche es una convención social. Hay miles de maneras de llegar a los sitios, miles. Qué manía con que todos seamos iguales.

Esas migas tienen una pinta de muerte. Espero que valgan con zorza en vez de chori, porque mañana caen :)

Y bueno, si puedo seguir opinando, ni te estás haciendo vieja ni eres ninguna burguesa aburrida. Eso que te pasa eres tú, que estabas ahí dentro, descansando. Me ha recordado una frase de una canción de Patti Scialfa, la mujer de Bruce (yo siempre con mi tema): It woke up something that was sleeping below my skin /
I wanted to tell you so much, but where do I start, where do I begin. La puedes escuchar aquí.

Y me ha encantado la que has puesto tú, y el vídeo es genial :)

esperanza dijo...

k: empiezo respondiendo sin orden. Claro que puedes seguir opinando. Yo he opinado en tu blog sin permiso (es que no me he podido resistir. Cuentas cosas muy interesantes.). Gracias por lo que dices de ser vieja o no (pero me temo que sí me estoy haciendo vieja, a cada minuto).
Lo de estar escondida, descansando es una imagen agradable. Me imagino resurgiendo de dentro de mí misma. No sé si me gusta o me da grima.
La canción de tu enlace es genial.
La serie de fondo me gustaba mucho también.

Lo de conducir, tienes razón, pero está muy crudo.

Bienvenida y espero que sea para quedarte.

Besotes.

esperanza dijo...

k: se me olvidó en el comentario anterior. Claro que valen con zorza.
¡Que aproveche!

fabala dijo...

Pues no estas sola, yo hace 25 años que tengo carnet y nunca he conducido y me da pavor....me lo saque por que todo el mundo decia que me lo sacar y me he arrepentido toda la vida.

esperanza dijo...

Yo arrepentirme no. Pero siempre está ahí como tarea pendiente.;)