viernes, 10 de diciembre de 2010

Soufflé de queso


En caliente
Me va a costar escribir la receta después de lo que voy a contar.
Y voy a escribir esto en caliente.
Ayer fui testigo, escuché, una discusión en casa de mis vecinos.
Os pongo en antecedentes: es una pareja de hombres, uno de los cuales tiene una hija adolescente y algo problemática, de su matrimonio (farsa) anterior.
Era la 1 de la madrugada. Fue rápido pero intenso. La chica gritaba algo como déjame en paz, no me pegues, en la cara no me pegues.
Un hombre contestaba, con ironía "O sea, que ahora te maltrato".
La chica volvía a decir: "Déjame en paz". Lloraba.
En este punto pensé: "Voy a llamar al 112"
El hombre respondió en voz lo suficientemente baja para que no se pudiera entender:
Y la chica dijo "Es que quería estar con mamá"
Duró tres minutos toda la discusión.
Acabó con "Fuera de mi casa, estoy harto"
Ruido de llave al abrir la puerta. La chica llorando salió y se fue bajando las escaleras.
Volvió con su madre, supongo.
No se oyó nada más.

A raíz de esta escena tuvimos una conversación en casa esta mañana. Una conversación muchas veces repetida y en la que nunca nos ponemos de acuerdo.
Hay en casa partidarios de "un bofetón a tiempo es saludable y muy eficaz en la educación" y partidarios de "lo único que consigues con un bofetón es generar temor y resentimiento. Nada educativo"
Quien sostiene lo primero piensa en casos de niños que no razonan o adolescentes que se niegan a razonar (que los hay y te sacan de quicio).
Y quien dice lo segundo piensa en niños o adolescentes que se llevan un cachete injustificado sólo porque su padre/madre cree que por ser el adulto tiene la razón (que también los hay).
Es una conversación que por desacuerdos puede acabar en discusión.
Y sobre esto se pueden decir muchas cosas, todas ellas con ejemplos que las ilustren. Hay tantos casos posibles como personas distintas.
A mí me sorprende que cuando se plantea este tema mucha gente está a favor del azote o cachete. Sobre todo si se trata de niños pequeños. "No pasa nada" dicen.
Parece que el límite está en la edad. 
Entonces:
¿Cuándo hay que parar? ¿Cuando el niño cumple 9, 10, 11 años?.
¿O también sirve con los díscolos de 14?
¿Por qué no pegar a los de 16 que no hacen lo que tú, adulto sabelotodo, consideras necesario?
¿Por qué no pegar a la mujer que te saca de tus casillas con sus manías e ineptitudes?
No, eso ya no.
Entonces ¿dónde está el límite?

Tenía que contarlo.

Ingredientes
  • 40 gr de mantequilla.
  • 25 gr de harina
  • 175 ml de leche
  • 100 gr de queso rallado (emmental, gouda, parmesano...)
  • 2 huevos
  • Sal, pimienta, nuez moscada. Una pizca de cada.
Pan rallado y mantequilla para el molde.

¿Cómo se hace?
  1. Hacemos una bechamel con la mantequilla, la harina, la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada.
  2. Añadimos el queso y removemos
  3. Añadimos las yemas una a una y removemos con varillas manuales.
  4. Montamos las claras y las añadimos, removiendo suave para que no se baje.
  5. Enmantequillamos un molde de soufflé (de paredes gordas y alto) y espolvoreamos con pan rallado, eliminando lo sobrante. Sólo que quede impregnada la pared del molde. Esto es necesario porque es lo que permitirá que el soufflé suba por la pared.
  6. Ponemos en el horno que estará caliente a 200º, hasta cuajar. Unos 25 mn. Hay que vigilar y que no se queme. Tiene que verse la superficie tostadita.
  7. No se debe abrir el horno o se bajará (antes de tiempo, porque siempre se baja. A mí por lo menos.)
  8. Una vez cuajado se saca y se consume inmediatamente. En caliente.
Antes de que se chafe.


 Mad world


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Migas


Batiburrillo

No conduzco, aunque tengo carnet. Tengo que aclararlo porque todo el mundo que ve que no conduzco me lo pregunta.
Tengo carnet pero es como si no lo tuviera. Porque hace 11 años que no cojo el coche. Esto me produce diferentes sensaciones. 
A saber:
  1. Soy rara. Toooodo el mundo sabe conducir.
  2. Soy una cómoda. Es cuestión de práctica, me dicen.
  3. Soy una caradura. No podemos turnarnos en viajes largos, voy siempre de pasajera.
  4. Soy una inconsciente. ¿Y si un día necesitas coger el coche por necesidad perentoria y no puedes porque te has negado a conducir?
  5. Soy una cobardica. Cualquiera puede conducir. Fíjate en fulano o mengana. Si ellos pueden tú también.
Tengo argumentos para rebatir todo esto, he intentado durante mucho tiempo explicar cómo me siento al volante de un coche. La inseguridad y la torpeza que no soy capaz de superar. Y me niego en redondo a hacer experimentos con pasajeros (ya no digamos nada de meter a mis niñas en el coche).
Se me olvidaba un sentimiento: 
    6.- Soy una exagerada. En fin.
Como no conduzco y ahora mismo me veo obligada a viajar 1 hora en tren o autobús para llegar al trabajo (y otra para volver), pues tengo tiempo para darle vueltas a la cabeza.

Hace ya unos meses (cómo pasa el tiempo), que me siento diferente (doctor, doctor, ¿qué me pasa?).
Fue una experiencia pueril o estúpida que no viene al caso, la que desencadenó esto.
De pronto empecé a sentir una urgencia por encontrarme a mí misma (ni siquiera sabía que estaba perdida). Necesitaba hacer cosas. Qué cosas no lo sé. Cosas. 
Para alguien que me vea desde fuera no he cambiado en absoluto (excepto si te fijas en lo que leo o la música que escucho y algún que otro complemento anecdótico).
He recuperado actitudes que tenía hace muchos años. 
Y ahora viene la pregunta: ¿por qué?
No lo sé. 
Puede ser que la rutina me haya estado matando.
Puede que, como me veo obligada a hacer cosas que no quiero, mi mente se haya buscado una escapatoria.
Puede que sea una burguesa aburrida buscando excusas para hacer idioteces.
Ooo... puede que me esté haciendo vieja. 
¿No dicen que la vejez es la segunda infancia?
Pues yo creo que estoy pasando por la segunda adolescencia.

Ingredientes
  • Medio pan candeal o alguno que se desmenuce un poco cuando lo pasemos por la sartén.
  • Sal.
  • Pimentón dulce.
  • Un chorrito de agua.
  • 1 diente de ajo.
  • Aceite.
  • Unas lonchas de jamón.
  • Un chorizo de freír.
  • Frutas (uvas, naranja...)

¿Cómo se hace?
  1. Ponemos el pan cortado en cubitos pequeños (tamaño garbanzo) en un cuenco. Salamos, añadimos una cucharadita de pimentón y un chorrito de agua (sólo humedecer, no empapar).
  2. Cubrimos con un film transparente y dejamos toda la noche.
  3. Al día siguiente, desmenuzamos el chorizo y cortamos el jamón en trocitos. 
  4. Sofreímos el ajo en un chorrito de aceite. Lo retiramos. Añadimos el chorizo y el jamón a este mismo aceite. Refreímos un poco.
  5. Añadimos el pan y empezamos a remover y a remover. Hasta que vemos las migas un poco desmenuzadas y con el colorcito del chorizo empapándolas. No dejéis que se quemen. Ligeramente tostaditas y crujientes estarán listas para comer.
  6. Si las acompañamos con trocitos de fruta, para meter en la boca en el mismo bocado, están deliciosas.

Esta receta tan rica se la copié a Miriam. No os perdáis su maravilloso blog.


Estoy procesando las fotos que voy haciendo en el tren, porque hay paisajes fantásticos. 
Pondré algunas en la próxima entrada. 
También quería dar las gracias a todos/as los/as que me leéis. Me encantó ver tres cifras en el número de seguidores. Y pensé en hacer algo especial.
No sé. El caso es que hay cosas que te hacen sentir muy bien.
A mí me pasa con esta canción.

Ya os advertí que esto era hoy un batiburrillo.

sábado, 23 de octubre de 2010

Palitos vieneses


No time, many projects

La verdad es que estoy hecha cisco. La última acepción es la que mejor me va. Aunque lo del carbón vegetal...Y esto puede empeorar, claro.
No me pasa nada, sólo que he empezado a trabajar después de 7 años de dedicación exclusiva a mis nenas y labores caseras, que como todo el mundo sabe eso no es trabajo (a que no). 
Pues ahora madrugo (más), viajo (mucho más), escucho música (muchísimo más), estoy sentada delante del ordenador (más), doy la paliza a sufridos-torturadores (llamados adolescentes "eufemísticamente"), hago labores de casa (menos) y veo a mis nenas algo menos.
El caso es que para el blog no tengo ni 5 mn. Ahora mismo estoy pensando que tendría que estar preparando alguna clase, pero yo también tengo derecho a algo de expansión, ¿o no?.
Aunque sea en varios intermedios de estos intentaré hacer una entradilla.
Hecho de menos estos ratos de imaginar historias y vuestros comentarios. ¡Snif!

Ingredientes
  • 115 gr de mantequilla en pomada
  • 28 gr de azúcar glass
  • 140 gr de harina
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla

  • chocolate para fundir y adornar los extremos del palito.

¿Cómo se hace?
  1. Precalentar el horno a 190 º
  2. Forrar una placa de horno con papel vegetal.
  3. En un cuenco mezclar la mantequilla y el azúcar, hasta que la mezcla está lisa. 
  4. Incorporar la harina y la vainilla.
  5. Introducir la mezcla en una manga pastelera con boquilla estrellada de tamaño medio.
  6. Ir haciendo los palitos colocándolos separados en la placa.
  7. Hornear durante 10 mn hasta que se doren un poco.
  8. Retirarlos del horno y dejarlos enfriar 5 mn.
  9. Pasarlos a una rejilla para que se enfríen por completo.
  10. Derretir el chocolate y bañar los extremos de cada palo.
  11. Dejar enfriar en la rejilla.

Esta receta es de un libro llamado 500 delicias de chocolate, de Lauren Floodgate.
He de advertir que están buenísimos y que deben tratarse con cuidado, porque son muy frágiles. En el libro los unía de dos en dos utilizando una crema de limón, que os pongo aquí. Yo no la he probado, pero la foto del libro es totalmente apetecible.

Crema de limón
  • 85 gr de mantequilla
  • 175 de azúcar glass
  • 2 cucharaditas de ralladura de limón

Mezclar estos tres ingredientes y batir hasta que espese. Introducir la mezcla en una manga, aplicar la crema sobre uno de los palitos, y colocar encima otro. Espolvorear con azúcar glass.

No quiero que pase tanto tiempo hasta una nueva entrada. Muchas gracias a todos/as los/as que me seguís visitando y comentando a pesar de mi casi desaparición. A medida que vaya cogiendo el ritmillo de trabajo espero tener algo más de tiempo libre. Besos de chocolate.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Bocaditos de calabaza y almendra

You don´t see me

Esta receta me la inspiraron dos chicas que estaban a mi lado en una cafetería.
La que yo he llamado A era una chica de aspecto normal, cerca de la treintena, melena oscura y piel perfecta, con una mirada limpia que llamaba la atención.
La chica B era mucho más llamativa, por su ropa y su aspecto general.
Sólo oí una parte de la conversación. Yo he puesto algo más.
¿Qué pondrás tú?

Suena un teléfono.
A- ¿Diga?
B-¡Hola, soy yo! ¿Qué tal estás? Hace ya mucho que no nos vemos.
A-Sí. Es verdad. Un par de meses o más.
B-Quedamos a tomar un café. ¿Vale?
A-De acuerdo.
B-Esta tarde, donde siempre. Y me cuentas novedades.
A-...........Vale.
B-Hasta esta tarde.

Cafetería.

B-¡Hola! ¿Cómo te van las cosas? Te veo muy bien... y algo cambiada.
A-¿Sí? No sé. Creo que estoy como siempre.
B- Nada de eso, tienes mejor cara y el pelo muy brillante. ¿Sigues trabajando en el mismo sitio?
A-Sí. Aunque he cambiado de puesto. He ascendido un poco.
B-Qué bien. Me alegro.
...........
A-Últimamente voy bastante al cine.
B-¿Tú sola? Haberme llamado, mujer.
A-Te llamé un par de veces, pero no te gustaban las películas que te dije.
B-¡Ah sí! Esas tan raras. Ya sabes que a mí sólo me gustan las normales.
A-Ya.
...........
A-También he ido bastante por la biblioteca. Hay un autor muy interesante que...
B-Ya, ya, tan raros como las pelis, no me lo digas. Tú ya sabes que a mí lo de leer no me va mucho.
.....Estuvimos el otro día por la zona vieja. Hay unas ofertas estupendas y nos compramos C y yo un montón de ropa. No sabes qué chollos en zapatos y camisas. Había unos vestidos largos y unos piratas monísimos. Y los abrigos de esta temporada son ...lo más. ¿Tú no te animas a venir un día?
A- Sí, puede que lo haga.
B- Por cierto, ¿sigues tan cocinillas como siempre? Porque te pasabas horas con tus experimentos.
A-Bueno, sí, algo voy haciendo.
B-Chica, yo la cocina, es que no me apetece nunca. Se pone todo perdido, con la harina y todo lo demás....el chocolate derretido, la miel, el azúcar glass...todo ese polvillo flotando.
A-Ya.
B-Pues es que es el cumpleaños de mi sobrina el sábado, y me preguntó mi hermano si podrías hacernos una tarta como la del año pasado que nos encantó. O igual otra distinta, ¡sorpresa!.
A la niña ahora sólo le gusta el color naranja, ya me diras tú. Los niños son así. Pero es que además no le gusta el sabor de las naranjas. ¿Crees que tendrá solución?
A-Supongo que sí.
B-Además vamos a ser muchos. Pero no queremos una tarta grande. Algo así como bocaditos, para picar al final de la merendola.
A-Creo que podré buscar algo.
B-La recojo entonces a las doce del sábado, que ya me habré levantado. Ya sabes que los viernes nos vamos de bailoteo.
A-Ya. A las doce está bien. La haré el viernes por la tarde.
B-Tú no sales ¿no?
A-Bueno, sí, a vec....
B-¡Madre mía! Mira. ¡Fíjate en ese! Medirá 1,80 por lo menos. ¡Vaya piernas más largas!
A-Ya.
B- A ver si se da la vuelta y puedo verle la cara. Mira, mira. ¡Vaya!
A-Ya le veo.
B- ¡Vaya ojos que tiene! y ¡qué boca, por Dios!. Y ese pelo...
Chica, yo pensé que estas cosas sólo se veían en las películas. ¿De dónde habrá salido?
A- Bueno, sí. Es que me está esperando.
B- ¿Cómo? No me digas que lo conoces.
A- Me voy ya. Tendremos la tarta para el sábado.
B-¿Tendremos?
A-Nos gusta cocinar en casa. Bueno, adios.
B-..............Adios.


Ingredientes
  • 300 gr de calabaza cocida, muy bien escurrida y hecha puré
  • 150 gr de azúcar
  • 3 huevos grandes
  • 100 gr de mantequilla en pomada
  • Zumo de 1 naranja (3/4 de un vaso más o menos)
  • 100 gr de harina
  • 100 gr de almendra molida
  • 2 papelillos dobles de gasificante (Mercadona)
  • Azúcar glass

¿Cómo se hace?
  1. Batimos los huevos con el azúcar hasta espumar.
  2. Añadimos la mantequilla y batimos de nuevo.
  3. Añadir calabaza y volver a batir.
  4. Añadir el zumo y batir de nuevo.
  5. Añadimos la almendra y mezclamos, con varillas o ya manualmente.
  6. Por último, mezclamos los gasificantes con la harina y esto lo añadimos a la mezcla anterior. Removemos hasta que esté bien mezclado.
  7. En un recipiente de horno, cubierto con papel vegetal vertemos este preparado.
  8. Horneamos a 200º durante 15 mn y bajamos a 170º, dejándolo así unos 30 mn más.
  9. No hay que olvidarse de vigilar. Los hornos son impredecibles.
  10. Espolvoreamos con azúcar glass en el momento de servir.Una vez fría se puede partir en pequeños bocaditos. Quedan jugosos y dulces.


All moving at the speed of life
Reflecting in each others' eyes
But you're moving with such irresistible speed
You don't see me
You don't see me
You don't see me
No, you don't see me
No, you don't see me (Keane)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lacitos de hojaldre y leche condensada

Forever young




De pronto se abrió una ventana en su frente, y una brisa fuerte barrió por dentro su cabeza. Se llevó de golpe todas las telarañas que ni siquiera sabía que estuvieran allí. Entró la luz de los recuerdos y vivencias primeras. Y sintió que tenía 17 años.
Entendió porqué en la adolescencia creas tu propia realidad.
Entonces se viven en carne propia y nueva, esas experiencias que parece que no pudieran ocurrir más que una vez.
Con una intensidad tan arrolladora que apenas te deja respirar.

Recordó la emoción del primer amo
r, el primer beso, torpe, robado en la penumbra del atardecer, el corazón acelerado en la garganta, las piernas temblando, la necesidad de mirar una fotografía cada 5 mn.
La música de fondo, lo llenaba todo.
Ya no tenía 40 años. Era joven para siempre.

¡Qué patético!. ¿Verdad?
Sin embargo no puede dejar de pensar en ello. Mira las imágenes casi sin color, una y otra vez.
Escucha la música y se deja llevar.


Es la vida que la recorre por dentro.

Ingredientes

  • Una lámina de hojaldre fresca, no congelada (la del Lidl está bien)
  • Leche condensada (lo que consideréis oportuno)
  • Miel. Una cucharada más o menos
  • Un chorrito de agua
  • Azúcar glass

¿Cómo se hace?

Se abre la lámina de hojaldre. Se pincela toda la superficie con leche condensada y miel a partes iguales.
Se pliega sobre si misma y se recortan rectángulos de un dedo de grosor más o menos. Yo lo hago con el corta-pizzas. Cada uno de estos rectángulos los volvemos a pintar , esta vez con leche condensada nada más.
Los retorcemos un poquito. O sea los giramos, le damos una vuelta o dos sobre sí mismos. Los colocamos sobre un papel vegetal en la placa de horno.
Horneamos a 180º hasta que se vean dorados.
Sacamos del horno. Sin que se enfríen los despegamos del papel con una paleta. Estarán blanditos. Hay que tener cuidado. Después se endurecerán al enfriar.
Los colocamos sobre una rejilla y los volvemos a pintar de nuevo con una mezcla de leche condensada, miel y agua. Espolvoreamos con azúcar glass abundantemente.

Estoy de vuelta tras las vacaciones.
Hay una frase de Pitágoras que dice: "la felicidad consiste en saber unir el final con el principio".
Espero que sea así.
Cambiar es muy importante. Evolucionar. Lo que se deja atrás tendremos que unirlo con lo que comienza.Las vacaciones me han traído cambios. He pensado y sentido cosas nuevas. Olvidadas, más bien.
Y creo que el final de las vacaciones traerá más cambios aún. Ya veremos.

miércoles, 21 de julio de 2010

Minivolovanes de crema de queso y jamón



Despiste

¿Qué podemos hacer con las personas que no se enteran de lo que ocurre a su alrededor?

Yo: voy a estudiar un rato.
Él: vale.
Yo: la nena está en la ducha.
Él: muy bien.


Pasan 5 mn.

La nena: mamáááááá
Yo la oigo, y espero a que él se levante y vaya a ver qué quiere.

Pero nada.
Yo: vooooooy.
¿Qué ha pasado? Hay tres posibilidades.

1º- Puede que no la haya oído. Poco probable, porque la nena grita con fuerza. Ha heredado una buena potencia sonora que le viene de las dos ramas familiares.
2º- Puede que la oiga y haga que no la oye. Podría ser, pero eso supondría tener un nivel de morro por su parte del que, estoy convencida, carece.
3º- La oye pero no se da por aludido. La nena ha dicho mamá. Por él no va, claro. Es decir, de la conversación anterior no se ha enterado. Por lo tanto no hay nada que reprochar, ya que no ha habido mala voluntad en la acción (omisión).


Esta tercera opción es la más probable. Forma parte del carácter y despiste innato.
Para mí, desesperante. Hago propósito de explicarme mejor la próxima vez.

Próxima vez:
Yo: voy a estudiar un rato...en la habitación del ordenador...
Él: vale

Yo: no voy a oír a la nena si llama, porque está en la ducha y yo voy a estar ocupada.
Él: ¿en qué ducha?
Yo: en La Ducha.
Él: ah, ya la atiendo yo.
Yo: puede llamar en cualquier momento y para cualquier cosa... tienes que estar al loro.
Él: ya, ya, que no soy sordo,... ni tonto.
Yo: ya lo sé. Es sólo por si acaso.
Él: por si acaso ¿qué?

Yo:... nada. Que me encierro.

Pasan 5 mn.
La nena: mamááááá.

Silencio espectante.
La nena: mamáááááaááá.

Silencio sorprendido, de: no me lo puedo creer.

La nena: mamáááááááááááááá.

Ya está. Salgo sin decir nada. Atiendo a la nena. La saco de la ducha, le seco el pelo, le pongo el pijama...

15 ó 20 minutos más tarde.

Él: pero ¿ya has salido de la ducha?
La nena: sí.
Él (a mí): ¿por qué no me has dicho nada? Ya la había ayudado yo.
Yo:................Ya. No pasa nada.
Él: ¿Has podido etudiar?
Yo: por supuesto, claro (dicho con ironía y mucho recochineo. Y un poco de indignación. Nada de esto es captado)

Él: estupendo.

A otra cosa, mariposa.Tendré que apuntarme a yoga, para que por lo menos me enseñen a respirar hondo y a contar hasta 100.
Ya él se encarga de la nena mientras tanto ¿no?

Ingredientes
  • Mini volovanes. Si sois manitas del hojaldre se puede hacer casero. Para mí es una asignatura pendiente, así que he utilizado de los que vienen en cajita de cartón.
  • Queso. Yo he utilizado queso Afuega´l pitu.
  • Nata líquida
  • Jamón
  • Orégano

¿Cómo se hace?
Tenemos que transformar el queso, que es denso y fuerte en una crema, así que mezclaremos con batidora un trozo de queso con la nata. Vamos probando hasta que nos quede una crema no muy consistente. Al gusto de cada uno.
Rellenamos los minivolovanes con la crema, con la ayuda de una manga pastelera con boquilla fina.
Por encima colocamos el jamón, cortado en lasquitas pequeñas. Se puede torrar un poco en una sartén o en microondas, o ponerlo tal cual si está bien curado.
Adornamos con orégano seco.

Ya estoy de vuelta.

sábado, 19 de junio de 2010

Pausa

Vuelvo luego

Estoy de oposiciones.
En cuanto pueda, me escaparé un ratito.


(La imagen pertenece a
http://lecturasdisidentes.files.wordpress.com/2010/01/libros.jpg )

viernes, 11 de junio de 2010

Bizcocho con manzana y Bizcocho de cacao

Ganando altura

Ya hace meses que fue el cumple de mi peque más peque, y aún no he publicado su tarta. Ni la voy a publicar.
El motivo es que a esta princesa no le gusta nada comer, y por eso come fatal.
Sus gustos se decantan claramente por los dulces: miel, leche condensada, colacao, jarabe de arce, chocolate sobre todas las cosas... y siempre así, sin mezclas. Es decir, si el chocolate lleva frutos secos o galleta, ya no. Los bombones tampoco.
La leche condensada ¿con pan?... mejor a cucharadas. El colacao, con leche, pero si se cae un poco de polvillo de cacao en la mesa, disimuladamente lo cojo con la mano y lo devuelvo a la taza, que no se pierda nada.
Sólo chocolate, chocolate.
Tenemos unos amigos que tienen una niña un poco mayor que la mía.
Cuando era pequeñita, 4 ó 5 años tomaba también mucho chocolate.
Un día en una reunión familiar, aprovechando que un primo pariente es pediatra le preguntaron:

-Oye, la nena come mucho chocolate ¿será malo? (para su salud).
Y su respuesta fue:

-Bueno, mientras no lo fume...
Así que por ahora, no me preocupo.

El caso es que para su cumpleaños me pidió que su tarta fuese toda de chocolate: bizcocho de chocolate, rellena de chocolate y cubierta de chocolate.
A mí me hacía ilusión que, al menos se comiese un trozo de su propia tarta de cumpleaños.
Así que le hice caso.

A todos nos gustó... menos a ella.
La probó y dijo:

-No está mal... pero no quiero mas.

He ido haciendo otras cosas con chocolate con la ilusión de que le gustasen y por fin poder publicarlas como celebración de su cumpleaños, aunque tardía. Pero no hay manera.

Por eso me decido a publicar uno de los experimentos que hice.
Y es doble porque no todos en casa son tan fanáticos del chocolate como ella. El bizcocho con manzana y almendra es pensando en el papá, al que el derivado del cacao no le va mucho, y el de choco es para la peque. Este sí le gusta, un poco.
Sobre todo la capa crujiente de azúcar que lleva por encima.


Ingredientes
para el bizcocho con manzana
  • 1 manzana reineta troceada
  • 75 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 60 gr de mantequilla en pomada
  • 15 gr de aceite de girasol
  • 100 gr de harina
  • 1/2 sobre de levadura química
  • almendra fileteada

¿Cómo se hace?
  1. Ponemos la manzana troceada, 3 mn en microondas, tapada. Reservamos. Nos quedará en trozos. No machacamos ni trituramos, la dejamos en trozos.
  2. Batimos con varillas hasta blanquear, los huevos con el azúcar.
  3. Añadimos la mantequilla y el aceite de girasol y batimos.
  4. Añadimos la harina y la levadura tamizadas y batimos otra vez.
  5. Por último añadimos los trozos de manzana y removemos con una cuchara, para repartir homogéneamente los trozos por toda la masa.
  6. Ponemos esta masa en un molde de plum cake y espolvoreamos con almendra fileteada y azúcar.
  7. Horneamos a 170º durante 25 mn.


Ingredientes para el bizcocho de cacao
  • 75 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 60 gr de mantequilla en pomada
  • 15 gr de aceite de girasol
  • 2 cucharadas de cacao
  • 100 gr de harina
  • 1/2 sobre de levadura química
  • almendra fileteada

¿Cómo se hace?
  1. Batimos con varillas hasta blanquear, los huevos con el azúcar.
  2. Añadimos la mantequilla y el aceite de girasol y batimos.
  3. Añadimos la harina, la levadura y el cacao tamizados y batimos otra vez.
  4. Ponemos esta masa en un molde de plum cake y espolvoreamos con azúcar abundantemente.
  5. Horneamos a 170º durante 25 mn.


A pesar de que los ingredientes se parecen mucho, los bizcochos son totalmente distintos.
El de manzana es fresco y jugoso. El de cacao es más ligero y esponjoso.
Como mis dos peques. Los mismos ingredientes y tan distintas las dos.
Muchas felicidades, pequeña princesa escaladora.

viernes, 4 de junio de 2010

Mis rollitos primavera (y salsa agridulce casera)

Revele su rollo

Os acordáis del chiste aquel que decía: un señor entra en una tienda de revelado y empieza a darle la paliza al dependiente, contándole su vida... hasta que el buen hombre se cansa y le pregunta:

-Oiga, ¿por qué me cuenta usted estas cosas?

-Pues hombre, porque ahí fuera dice: "Pase y revele su rollo"

Este chiste ya no se entiende si no tienes una cierta edad. Ahora todo es digital. Los rollos de películas fotográficas han pasado a las estanterías junto con las máquinas de escribir, los televisores de tubo catódico, los reproductores y las cintas de video VHS, los walkman... y más cosas que no recuerdo.

A veces tengo la sensación de entrar en mi blog como el señor del chiste: a revelar mi rollo.

Hoy no quiero dar la plasta (paliza, castaña, lata, tabarra, pejiguera, matraca, tostón, monserga, charla, perorata, sermón, cantinela...). Ya paro.

Espero que os gusten estos otros rollos. Aunque parecen modestos, están riquísimos.

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Ingredientes


Para el relleno

  • Pasta brick (yo la compro en Carrefour. Son 10 hojas)
  • Aceite de oliva virgen
  • 1 puerro cortado pequeñín
  • 2 zanahorias ralladas
  • 1/2 col china cortada finita
  • 4-5 setas picadas en trozos pequeños
  • Brotes de soja en conserva (un bote de cristal)
  • 1/2 bloque de tofu fresco
  • 2 cucharadas de salsa de soja

Para la salsa agridulce

  • 3 cucharadas de azúcar
  • 3 cucharadas de vinagre de sidra o manzana
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de salsa de tomate
  • 250 ml de agua
  • 1 cucharadita de harina de maíz (maizena)

¿Cómo se hace?


Ponemos todas las verduras cortaditas, en el orden en que están en la lista de ingredientes, en una sartén con un chorrito de aceite, suficiente para sofreír.


Dejamos que las verduritas se ablanden. Añadimos al final la salsa de soja. Las escurrimos de aceite y dejamos enfriar.


Mientras, preparamos la salsa.

Mezclamos todos los ingredientes, menos la harina de maíz y un poquito de agua.

Calentamos los ingredientes en un cacito.

Disolvemos la maizena en el agua fría y lo añadimos al resto.

Lo cocinamos durante dos minutos.

Ahora haremos los rollitos.

Ponemos una cantidad suficiente de mezcla de verduras sobre la oblea de pasta brick y hacemos paquetitos.

Los sellamos con un poco de agua y los dejamos apoyados sobre ese borde sellado en un plato hasta el momento de freír.

Vamos haciendo todos los paquetes.

Freímos 1 mn en aceite bien caliente.

Servimos con la salsa calentita.

viernes, 28 de mayo de 2010

Pan básico de trigo y centeno

El pan nuestro de cada día

Si hay algo que me pregunto todos los días es si lo estoy haciendo bien como madre.
Y la respuesta es, cada vez más a menudo, que no lo sé.
Tengo claro que pongo todo mi esfuerzo, pero también que no voy a estar segura de acertar.
Cuando nació mi primera hija me di cuenta de la responsabilidad tremenda que supone tener un peque. Aún recuerdo con claridad la primera noche que pasamos en casa.
Mientras estuvimos en el hospital esos primeros días, la niña estaba en el nido, que es algo que se hace para dejar descansar a la madre (esto es discutible, pero es otro tema). Durante la noche yo no veía a la peque y durante el día estaba totalmente pegada a ella. Por eso la primera noche que estuvimos en casa me parecía que apagar la luz para dormir era dejar a la niña sin vigilancia. Supongo que a mucha gente le parecerá ridículo, pero yo sentía la necesidad de verla constantemente y comprobar que estaba bien.
Esto se me fue pasando, y con mi segunda peque ya no me ocurrió.
Pero aparecieron otras responsabilidades.
Que estén sanas, que coman bien, que tengan buenos amiguitos, que se diviertan, que sepan que las queremos aunque las tengamos que reñir, que tengan ilusión cuando se les caen los dientes (viene el ratoncito Pérez) y cuando llega Navidad, que hagan deporte, que descubran sus gustos y tengan aficiones enriquecedoras, que no vean mucho la tele, que puedan manejarse con los nuevos inventos (wii, nintendo...ya sabéis), que sepan nadar bien, que no peguen ni empujen, que se porten bien en el cole y hagan sus tareas, que sean agradecidas con la gente que las quiere, padres, abuelitos, amigos.., que expresen libremente sus opiniones, que tengan espíritu crítico y no se crean todo lo que les cuentan, que sepan descubrir la mentira en caras que parece que dicen la verdad, que no vayan de listillas por la vida pero que no se dejen pisar, ...podría seguir y seguir. Todo esto es lo que supone tener un niño y ocuparse de su educación.
Es estar atento todo el tiempo. Si alguien piensa que es fácil y que las cosas salen solas se equivoca. Es una gran responsabilidad y es agotador.
Se trata de darle a unas personitas las pautas que les permitan crecer y ser unos adultos responsables y con criterio, sin descuidar la parte divertida de la vida. Como esto es así, no todos los padres están dispuestos o no pueden dedicar el tiempo necesario.

Veo a muchos peques que van al comedor y a actividades extraescolares porque en casa crean problemas. Así mientras están fuera no molestan.
Veo a niños que están con sus padres sólo unas horas al día, que incluso duermen en casa de los abuelos porque sus padres tienen que madrugar para trabajar. Que llaman mami a su abuelita.
Veo a niños en el parque que pegan y empujan a otros y no hay nadie cercano que les diga que eso no se hace. Sus padres se están relajando unos cientos de metros más allá.
Veo a niños que no son recogidos a tiempo del comedor y que mientras esperan dedican insultos a su madre que no llega. Y que ésta cuando llega lo primero que hace es insultar.
Es todo tan difícil.
Víctor Manuel lo dice muy bien en una de sus canciones "Siempre se comete algún error fatal y lo peor de todo es que no sabes cuál".

Por mucho que lo intente no puedo controlarlo todo. Es más, creo que eso también es un error.
No penséis que mis hijas están todo el día pegadas a mis faldas. No. Son independientes y se lo pasan fenomenal con sus amigos. Pero yo no puedo dejar de evaluar todo el tiempo cómo estoy haciendo las cosas.
Como, en teoría, este blog mío es de cocina, y pensando en la salud de los de casa, fijáos en esta etiqueta que hay abajo.

Dicen que es pan de pueblo. Está bueno de sabor y lo compramos en una cadena de supermercados que tiene la deferencia de poner los ingredientes. Pero... en un alimento que debería llevar agua, harina, y sal, nos encontramos con antiapelmazantes, antioxidantes y lo más intrigante, las grasas vegetales. ¿De oliva?. No creo. Lo pondrían en letras bien grandes. Más bien serán de coco o palma, con todos sus ácidos grasos saturados.
Por eso en casa, si podemos, cada dos o tres días hacemos pan. Es más sano y está tan bueno como el que se compra en cualquier sitio. Sólo hace falta un hueco en la agenda (ya sé que a veces es imposible).

Ingredientes
  • 400 gr de harina de fuerza (cualquier supermercado un poco grande o en panaderías con tahona)
  • 100gr de harina de centeno (en herbolario, por ejemplo)
  • 10 gr de levadura de panadero (en cualquier super un poco grande, en refrigerados)
  • 10 gr de sal o un poco menos
  • 320 gr de agua



¿Cómo se hace?
  1. Ponemos las harinas en un cuenco grande.
  2. Mezclamos el agua con la levadura y la sal hasta que se disuelvan.
  3. Entibiamos ligeramente esta mezcla. Yo pongo 20 sg en el microrondas. No es muy potente mi microondas. Removemos para igualar temperatura.
  4. Ahora vertemos esto sobre las harinas y removemos y mezclamos hasta hacer una masa.
  5. Amasamos unos minutos (5-10)
  6. Hacemos una bola y la ponemos en un bol aceitado ligeramente.
  7. Tapamos con un paño limpio y dejamos reposar en un lugar resguardado hasta que dobla su volumen.
  8. Pasado este tiempo, sacamos nuestra masa que estará muy esponjosa. Desgasificamos y le damos forma.
  9. Yo hice dos bollos de tamaño medio. Se puede dejar en uno solo o hacer bollos tamaño bocadillo si van a ser para el cole.
  10. Los colocamos en la bandeja del horno sobre papel de hornear (o sobre una piedra de hornear si sois afortunados). Yo no tengo.
  11. Dejamos reposar tapados en un lugar sin corrientes.
  12. Ponemos el horno a calentar a 250º, y metemos dentro un recipiente con agua caliente, para que vaya creando vapor.
  13. Cuando nuestros bollitos han vuelto a subir, les hacemos unas marcas con un cuchillo bien afilado y los metemos en el horno.
  14. Los dejamos a 250º durante 5 mn.
  15. Después bajamos la temperatura a 210º y los dejamos hornearse unos 20- 25 mn más. Si son bollos más pequeños pueden necesitar algo menos de tiempo, y al revés si es un pan grande.
















Cuando los saquéis tendrán la corteza crujiente y el interior esponjoso. Y el olor que llenará la casa os lo podéis imaginar. Vale la pena el esfuerzo.
No sólo por la satisfacción de hacer tu propio pan, sino también por la salud, de los niños y de los papás.

viernes, 21 de mayo de 2010

Ensalada de queso de cabra y vinagreta de miel

Opositando

Estoy haciendo una cosa que nunca quise hacer, estudiar una oposición. Casi hasta el nombre va en su contra. La oposición. Alguien que dice no a todo.
-"¡Me opongo!"
Pues eso, yo me oponía a hacer una oposición. Pero ya no me pude oponer más y entonces... oposito.
Intento formar parte de ese cuerpo tan denostado, el funcionarial. Ese cuerpo de "bagettes", tan odiado por unos y envidiado por otros.
La verdad, cuando te atiende una señorita/ito, por teléfono o en ventanilla, y sin mirarte a la cara, y con tonillo displicente, te dice que eso que tú intentas pagar, no es ahí, que tienes que hablar con otro departamento, que siempre comunica, que antes hay que leer la resolución 5.3 del Boe 17 del mes de Julio de año pasado, y que de todas formas, está fuera de plazo, que ya lo pone en letra arial 3 en la hojita verde que tienes entre todos tus papeles...comprendes perfectamente lo del odio.
La envidia también la puedo llegar a entender. Trabajo fijo. Un lujo en estos días, para qué nos vamos a engañar.
No todos los llamados funcionarios están detrás de una ventanilla y son maleducados. No es posible que los miles de trabajadores de la administración, del cuerpo legislativo, de las fuerza del orden, del cuerpo médico, del profesorado...y todos los que me olvido o desconozco, sean como esa señorita o señorito de la ventanilla. No es así.
Todos nos hemos encontrado con gente amable que te orienta y te ayuda, con un médico que se interesa de verdad por ti, con un profesor con interés que dedica muchas horas a tus hijos, que aprendan, que estén contentos... Existe el funcionario trabajador y amable, no es una entelequia.
Reconozcamos que la palabra funcionario se utiliza muchas veces de forma despectiva e injusta.
Pasa siempre. Lo negativo es lo que más destaca. Nos quedamos con la imagen desagradable y nos olvidamos de las veces en que un funcionario nos ha ayudado.
De todas formas, todos aquellos que hayan tenido alguna experiencia traumática con este cuerpo de privilegiados, ahora pueden disfrutar de la que se les viene encima. Bajan los sueldos. Que cada palo aguante su vela.
Pues aquí estoy yo. Con mi temario y mis dudas. Por tercera vez (con muchos años de por medio) me presento a una oposición (ya se ve que no se me da muy bien).
"A la tercera va la vencida". Ya veremos.
El caso es que la manutención de mi familia depende ahora de un sueldo funcionarial que va a descender un 5% de media. Algo tengo que hacer para ayudar, aunque sea una oposición a la que siempre me opuse.

Ingredientes
  • Lechugas variadas y rúcula
  • Tomate o tomatitos cherry
  • Dulce de manzana (como el dulce de membrillo, pero de manzana)
  • Piñones
  • Uvas pasas
  • Nueces
  • Un disco de queso de cabra

Para el aliño
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de manzana
  • 1 cucharada de miel
  • No lleva sal

¿Cómo se hace?

Colocamos en un plato grande y llano las lechugas en forma de corona.
Partimos el tomate en trocitos pequeños o ponemos los tomates cherry distribuidos por encima.
Partimos el dulce de manzana en trocitos pequeños y los distribuidos por encima.

Esparcimos igualmente las uvas pasas, los piñones y las nueces partidas en trozos.
Aparte, en una sartén colocamos el aceite del aliño, el vinagre y la cucharada de miel. Lo entibiamos y removemos hasta que se ha disuelto toda la miel.
Vertemos esto por encima de nuestra ensalda, dejando un fondo en la sartén.
En este fondo colocamos el disco de queso de cabra y lo ponemos al fuego suave. En cuanto vemos que la superficie del queso se ablanda le damos la vuelta y lo dejamos unos segundos, hasta ver cómo se ablanda por la otra cara.Colocamos inmediatamente el queso en el centro de nuestra ensalada y servimos, acompañada de crackers o trozos de pan tostado para untar el queso mientras tomamos la ensalada.
Esta es mi contribución al HEMC # 44. ¡Que aproveche!
hemc #44 - recetas para llevar bikini esta verano

sábado, 8 de mayo de 2010

Mermelada de melón


Pero hoy no; mañana.

Caminaba tranquila, pero con cierto garbo, tirando del carrito de la compra como siempre. Cualquiera diría que iba atenta a su alrededor. Cruzaba la calle cuando el semáforo estaba en verde, saludaba a los conocidos, sorteaba los "regalitos" en la acera...
Sin embargo iba pensando en sus cosas. Se daba cuenta de cómo se movían sus piernas, cómo temblaban sus carnes al caminar.
Las pantorrillas estaban gordezuelas y alrededor de su cintura había un flotador (pequeño, eso sí), que se movía acompasadamente al ritmo de sus pasos. Había aparecido hacía unos meses, a partir del momento en que la nena se cambió a un cole más cercano. Esa caminata que tenía que hacer cuatro veces al día, subiendo y bajando el puente, la mantenía más o menos en forma.
"Tensar glúteos, tensar glúteos" decía el instructor macizo de la tele. Sí, los glúteos se estaban poniendo orondos, también.
"Esto no puede seguir así", se dijo. Sólo tengo cuar..taitantos. No es para ponerse fondona. Mira cómo están las actrices de Hollywood, Julia Roberts y Nicole Kidman sin ir más lejos.
Y no vale decir que es porque ellas no tienen hijos, porque sí los tienen. Se cuidan y van al gimnasio. Ya, pero yo no tengo tiempo de ir al gimnasio. Tengo todo esto por recoger, si no hago la comida no comemos, tengo la compra, la colada... Esto también es ejercicio ¿no?.
Es que a ellas les hacen las cosas. Sí, pero trabajan también. Y yo estoy en casa todo el día.
Seguro que ahí está el problema.
Mientras estoy en casa no hago más que picar, que si un trocito de pan con mascarpone, que es todo nata, que si una rodajita de fuet, con ese pan casero que tan bien me sale, un yogur, que es muy sano, con azúcar, claro.
Si meriendan las niñas yo también meriendo, porque no he podido nunca desengancharme de la Nocilla.
Y los bizcochos, ¡qué ricos!, el de yogur de siempre, el de naranja, éste con almendras con sabor a mazapán, el bizcocho cebra, o de chocolate, los brownies, madre mía; siiií y los buñuelos, los donuts caseros, ¡qué descubrimiento!, no tienen nada que ver con los otros,
¿Y las galletas? de trocitos de chocolate, de canela y jengibre, de mantequilla, también están los muffins, que ahora tengo ya unos moldes de corazón que quedan monísimos.
Las tartas de queso son lo peor, de queso crema, untuosas, que se pegan un poco al paladar y no hace falta masticarlas, con el amargor del caramelo que contrasta con el saborcillo dulce. O las que llevan base de galleta crujiente, y mermelada por encima. ¡Aaaaaaah! las mermeladas caseras, de melocotón, de fresa, de piña, ... ¿se podrá hacer mermelada de melón?
Basta, basta, ¿esto qué es?.
No hago más que pensar en comida. Me estoy marendo. Debe de ser falta de glucosa por todas esas imágenes de dulces en mi cabeza. Voy a tomarme un trocito chiquitín de pan casero con el mascarpone que le copié a Miriam y........ sí, la descubrí, mermelada de melón. La culpa la tiene el blog.
Esto tiene que cambiar.
Pero hoy no.
Mañana.

Ingredientes
  • 600 gr de melón Galia un poco verde
  • 400 gr de azúcar
  • el zumo de medio limón
  • 5-6 tiras de agar-agar (se compra en herbolarios)

¿Cómo se hace?
Se parte el melón en trocitos y se rocía con el azúcar. Dejamos reposar unas horas, 2 ó 3.
Ponemos al fuego y trituramos. Dejamos cocer un poco. Añadimos el zumo de limón y las tiras de agar-agar. Seguimos cociendo hasta que vemos que espesa y no queda ni rastro del agar- agar, que se habrá disuelto totalmente.
Envasamos como ya se ha descrito en mermeladas anteriores.

Fuera culpas.